Roque J. De León B. (MAE).
Hoy, como ser humano y miembro de familias en mi condición de: hijo, padre y hermano, me identifico con el dolor y traumas que vive nuestra República Dominicana, muy especialmente mi solidaridad para las personas que han sido afectadas de manera directa por la pérdida física de sus seres queridos.
Respeto los designios de Dios pero, lamento en su justa dimensión la pérdida de tantos seres humanos, incluido nuestro gran merenguero Rubby Pérez, «la voz más alta del merengue».
Esta tragedia de la discoteca «Jet Set» hasta el momento en que hago este escrito ha dejado el saldo de al menos ciento ochenticuatro personas fallecidas, más de doscientas cincuenta heridas y con traumas diversos, decenas desaparecidas y con ellas grandes laceraciones en el alma a cada dominicano.
Desde el lunes 7 de abril del 2025 en horas de la madrugada, en cada movimiento de los equipos mecánicos y los rescatistas surge la esperanza de los familiares que esperan noticias de sus seres queridos que aún permanecen bajo los escombros del techo colapsado de dicho centro nocturno.
Conforme pasan las horas nos hacemos conscientes de que las esperanzas de vida, bajo esas condiciones son cada vez menores.
Las autoridades intensifican las búsquedas y, a los eficientes rescatistas dominicanos se han unido brigadistas especialistas en búsquedas en escombros, procedentes desde: Israel, México y Puerto Rico.
Las entidades de socorro han reiterado que hasta que quede una sola persona bajo los escombros continuarán las búsquedas sin desmayo por lo que piden a los familiares mantener la calma.
Esta tragedia no sólo ha conmocionado y enlutecido a los dominicanos sino que países, gobiernos y personalidades de diferentes latitudes del mundo, se han unido a nuestro dolor.
Este acontecimiento trasciende sobre todo tipo de eventos de su clase que se hayan podido tabular hasta este momento.
Aunque es tiempo de decir «lo lamento» y me uno al pesar que deja esta gran tragedia, no puedo terminar este artículo de manera tan suave, sin decir: habrá que pedir cuentas y más responsabilidad a los propietarios al igual que exigir a las autoridades: mayor regulación, revisión y rigurosidad en los programas de mantenimiento y reparación en esos locales donde convergen grandes conglomerados de seres humanos.
En las manos de Dios están nuestros deseos de consuelo y fortaleza para que los familiares de los afectados directamente no resulten con lesiones de salud mental.
ROQUE J. DE LEÓN Borbón
DIPLOMADO EN TÉCNICAS DE COMUNICACIÓN SOCIAL INTEGRAL.
MIEMBRO DEL SNTP Y DEL SINLOPP.







