28.9 C
Puerto Plata
lunes, septiembre 7, 2026

Doctor José Francisco Peña Gómez … ¿asesores o contrarios?

spot_img

Por: José Ignacio De Los Santos.

José Francisco Peña Gómez fue un líder cercano a su pueblo, con una extraordinaria capacidad de convocatoria y con todas las condiciones para alcanzar las más altas posiciones del poder político de la República Dominicana.

Sin embargo, su inmensa entrega a las personas y su permanente disposición de servir a los demás pudieron convertirse, en determinados momentos, en una vulnerabilidad política. Su confianza en quienes lo rodeaban no siempre le permitió distinguir con claridad entre quienes buscaban proteger su liderazgo y quienes, consciente o inconscientemente, terminaban debilitándolo.

Siempre he tenido la impresión de que algunos de sus asesores nunca llegaron a perdonar sus orígenes ni comprendieron en toda su dimensión la grandeza de aquel hombre. En lugar de ayudarlo a construir puentes, muchas veces parecían llevarlo por el camino de la confrontación, haciéndole ver adversarios donde quizás existían oportunidades de entendimiento.

Recuerdo particularmente una conversación que, según se ha contado, sostuvo con el presidente Joaquín Balaguer durante una etapa de fuertes enfrentamientos internos en el entonces gran Partido Revolucionario Dominicano. Balaguer le habría expresado una reflexión que, con el paso de los años, adquiere una enorme dimensión política:

“No todos son sus contrarios. No se aleje del profesor Bosch; él no es su contrario. Búsquelo cerca de usted.”

Más allá de las circunstancias específicas de aquel encuentro, aquella frase encierra una gran lección: un líder no puede convertir a todos sus adversarios políticos en enemigos personales.

Peña Gómez tenía un carácter fuerte, apasionado y explosivo. Esa característica, que también formaba parte de su enorme fuerza como líder, pudo ser utilizada en su contra por quienes sabían cómo provocarlo. En política, cuando los adversarios conocen las debilidades emocionales de un dirigente, pueden intentar convertirlas en instrumentos para conducirlo hacia escenarios que no necesariamente le convienen.

Quizás uno de los mayores errores cometidos alrededor de Peña Gómez fue no ayudarlo suficientemente a administrar sus emociones, construir alianzas y separar al verdadero enemigo del adversario circunstancial.

Los grandes líderes necesitan asesores que les digan la verdad, no personas que simplemente confirmen sus percepciones.

Peña Gómez tuvo el pueblo, tuvo liderazgo, tuvo talento y tuvo una extraordinaria capacidad para movilizar a las masas. La gran pregunta histórica es si quienes estuvieron más cerca de él supieron realmente conducir toda esa fuerza hacia el objetivo político que él merecía alcanzar.

Porque a veces el mayor peligro de un líder no está en quienes están frente a él…sino en quienes, estando a su lado, le enseñan a mirar a todos como contrarios.

Este enfoque deja abierta una pregunta muy poderosa para el lector: ¿hasta qué punto los asesores pueden elevar a un líder o convertirse, sin proponérselo, en el principal obstáculo para que alcance el poder? jis.-

ad

spot_img
spot_img
spot_img
spot_img

Articulos Relacionados

Categorias Populares

spot_imgspot_img