Félix Montan, Pregón Digital. – Por años, lo conocedores de los tratados internaciones, los cientístas de la globalización e industriales del mundo, se han enfrentado a la realidad de un mercado muy competitivo y lleno de mentiras, para hacer que sus marcas tengan un impacto en la mente de los potenciales clientes.
Un ejemplo de esto, lo constituyen las marcas mundiales en empaques de color o con significado verde, intentando cautivar a mayor cantidad de clientes con la idea de que son respetuosas con el medio ambiente. Esta acción no solo es una practicas de las marcas alimenticias, aquí entran las industrias del automóvil, el mercado de viaje entre muchas otras.
Costa de Marfil, ubicado Africana Occidental, es el mayor productor mundial de cacao. Pero los compradores de chocolate desconocen que la mayoría de esta cosecha se realiza con manos de obras infantil incluyendo niños que son comprados a traficantes que viven como esclavo en los campos productores, las mayorías de las marcas coinciden en que su producción se hace bajo los estándares del cuidado medioambiental y sin mano de obras esclavizadas.
Recientemente, acece a un informe, donde el cacao dominicano, cumple con las mayorías de las características de sostenibilidad. No hay explotación infantil, los suelos son orgánicos y la intermediación se ha reducido entre los pequeños productores y los exportadores, eso ha mejorado el precio, lo que algunos califican de un verdadero mercado justo.
Silvia Cuter, representante de una chocolatera de marca mundial, dijo recientemente que, ha decidido no comprar cacao a la nación antes dicho, debido a los fertilizantes, utilización de mano de obras infantil entre otras cosas, razón por la cual prefiere la compra de este producto a dominicana, una productora que es un ejemplo vivo del comercio justo en el rublo cacao.







