El primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, expresó su enérgica condena a la cadena de atentados que causaron hoy más de 200 muertos en Sri Lanka.
Nuestros corazones y pensamientos están con las familias y seres queridos de los muertos y todos los heridos, subrayó el gobernante en el propio tuit.
El país insular tuvo un sangriento Domingo de Resurrección al registrarse una serie de ocho explosiones en hoteles e iglesias llenas, donde los fieles participaban en la celebración religiosa.
Los ataques tuvieron lugar en tres hoteles capitalinos cinco estrellas, el Shangri-La, Cinnamon Grand y Kingsbury, y en las iglesias de San Antonio en Kochchikade, Kotahena y la de San Sebastián en Katuwapitiya, Katana. Según diferentes reportes de prensa hay, además, entre 400 y 600 heridos de gravedad.
La violencia religiosa en Sri Lanka -nación localizada en el océano Índico- se ha recrudecido en los últimos tiempos, en un país con más de 21 millones de habitantes donde el 70 por ciento son budistas; el 12.6, hinduistas; el 9.7, musulmanes y el 7.6, cristianos.







